Nueva normalidad vs. Nueva realidad

Se habla de que comienza una “nueva normalidad”, pero, si es “nueva” todavía no está “normalizada”. Lo que debemos normalizar es una “nueva realidad” y esta normalización requiere un periodo de adaptación del cambio que se ha generado.

        TODOS debemos de adaptarnos, pero no todos tenemos las mismas aptitudes, herramientas, ni las mismas circunstancias.

Estamos en un periodo de crisis para todos, algunos ya llevan tiempo en ella, pero otros están comenzando a sentirla, y como si de una gran niebla se tratara, a todos nos alcanzará de una  u otra manera.

            Es entonces cuando se hace imprescindible un periodo de adaptación a esa nueva realidad. Solo así podremos normalizarla.

            La mayor dificultad es que resulta muy complicado adaptarnos a una realidad que está en continuo cambio. No podemos hacer planes navegando por una  incertidumbre constante: ¿cómo lo hacemos entonces?  

“No podemos dominar el viento pero,sí podemos manejar las velas”

adaptarse a la nueva realidad, adaptarnos a la nueva realidad, sino te gusta cámbialo

Con esta metáfora vital podemos comenzar. La realidad en la que nos movemos es el viento que no sabemos hacia donde soplará, sin embargo, lo único seguro que tenemos son las velas del barco en el que nos encontramos. Éstas son reales y nosotros somos quienes las movemos.

            Las velas son nuestros recursos, nuestras aptitudes, conocimientos, experiencias, aprendizaje y fortalezas. Pero no basta con tener unas velas en nuestro barco, debemos saber optimizar su uso y su función. Llegados a este punto hay tres cosas que hacer:

 

  • Ser conscientes de cómo son nuestras velas: que fortalezas y que debilidades tenemos.
  • Cómo optimizar su manejo para sacar el máximo partido que nos ofrecen.
  • Plantearnos, qué tenemos que aprender e innovar en nuestro proceder y, qué cosas debemos dejar de hacer en este momento: ser flexibles para poder adaptarnos. En definitiva, realizarun cambio de perspectiva que, para unos será un cambio más grande, y más pequeño  para otros.
aceptar la nueva realidad si no te gusta cambialo

Debemos parar. Parar de verdad, detenernos con serenidad. Algunos hemos estado confinados y se nos ha dicho que  eso ha sido “un parón en nuestras vidas”. Sin embargo,poca gente me ha transmitido ese “parón”, sino todo lo contrario, movimiento incesante: trabajo, familia, casa, quehaceres, deberes, obligaciones, horarios, tareas… en definitiva, falta detiempo que ha resultado más desbordante que nunca, incluso mayor cuando comenzamos a tener horarios para poder salir de nuestras casa apenas una hora al día.

            Sin embargo seguimos hablando de “un parón en nuestras vidas”. Más bien deberíamos hablar de un “cambio”, una readaptación improvisada en tiempo record para salir adelante intentando llegar a TODO y, como todo cambio, lejos de relajarnos, nos mantiene en máxima alerta, porque el cambio implica novedad, que puede ser percibida como algo temido o como algo esperado con ilusión. Cuando el cambio implica incertidumbre y además no ha sido voluntario, es mucho más probable que se perciba como amenaza.

tiempo para nosotros mismos adaptarse a la nueva normalidad sino te gusta cámbialo

No has parado, es más, tienes más trabajo que nunca, pero no dejas de escuchar que este periodo es bueno para hacer todo aquello que no tenías tiempo de hacer antes: otra “obligación” más: aprovechar el tiempo porque será bueno para ti. Pero es aquí cuando una “recomendación saludable”, se convierte en otro estresor más, porque  si no lo haces  sientes que te defraudas a ti mismo. Te sientes mal por la falta de capacidad que estás mostrando, porque, con llegar a lo básico, y ya has hecho el día. ¿Cómo lo hace el resto de la gente que afirma que se aburre o que ya no sabe qué hacer para ocupar el tiempo?

Recibimos y escuchamos constantemente alardes de optimización del  tiempo de otros. Está muy presente la capacidad de algunos de “aprovechar” el tiempo para realizar tareas y actividades novedosas y originales.

            Y es que hay realidades muy diferentes, hay valores que si no difieren, sí cambian de lugar en la lista de prioridades, hay tantas combinaciones como personas y circunstancias. TODAS deben de ser tenidas en cuenta, no son mejores, ni peores. Pero los medios de comunicación y las redes se empeñan en establecer el “estándar ideal”: llegar a TODO con tiempo libre para la creatividad, la innovación, actos de ayuda a los demás y tiempo libre para aburrirse.

            IMPOSIBLE que una persona pueda llegar a todo. La expectativa es tan alta, que solo unos pocos podrán alcanzarla. Surgen, entonces, sentimientos de incompetencia cuyo motivo quizás permanezca en el inconsciente porque no has parado de verdad a escuchar cómo te sientes, porque has hecho un tránsito forzado por la ruleta de las  emociones.

          Esto también te lo dicen  los medios de comunicación y las redes: “lo normal, es sentirse…, debes estar…” Es tal la reiteración, que acabas sintiéndote  así, para que haya algo coherente en este caos de tarea y emociones sin atender como merecen. Actuamos de oficio, vamos poniendo parches para poder llegar a todo y salir de las situaciones más inmediatas. Ahora, todo está descolocado y hay que comenzar a poner un orden en lo que sentimos: lo que sentimos nosotros de forma individual, para posteriormente ubicarlo en espacio y tiempo y poder proyectarnos con serenidad y seguridad hacia el futuro. Es muy difícil no dejarse influir y salir de la “moda y la tendencia”, que en sí mismo es otro factor estresor.

adaptarse a la nueva realidad adaptarse a la nueva normalidad sino te gusta cámbialo

             La “nueva normalidad” es una NUEVA REALIDAD a la que debemos adaptarnos como seres vivos que somos, porque no hay otra alternativa, porque hay que vivir, porque nuestro instinto de supervivencia nos dirige a ello. Pero somos seres vivos racionales y emocionales. Sobre todo, emocionales. Escuchemos nuestras emociones, dediquémosle tiempo real y de calidad, porque nuestras emociones son nuestras velas, que nos ayudarán a gestionar los vientos que vengan. Tus velas las manejas tú, tú conoces su historia y de ti depende sacar el mejor partido de ellas. Cada uno tiene las suyas, todas son útiles, todas son buenas, solo hay que plantearse la mejor manera de gestionarlas. Nadie puede decirte como debes hacerlo, aquí no hay modas ni tendencias, cada uno de nosotros somos únicos.

               Comenzar por aceptar, que no resignarse, nuestra realidad individual, puede ser un buen punto de partida. Alejarse de la “estigmatización” por no sentir lo que se supone que “debes sentir”. Un “sentir” que, las redes sociales en su labor de marketing nos transmiten con falta de honestidad y una gran proliferación de máscaras. Al final, hay un abismo entre la realidad y lo que nos muestran, porque hay una gran necesidad de exposición de un mundo  ideal con el fin de rivalizar y generar envidias. Algunos de los que lo practican esta exposición, nutren su bienestar de esta apariencia superficial que creen dar, y en ocasiones lo hacen, en los demás. No importa lo que es, sino lo que parece que es.

 

tiempo para nosotros mismos adaptarse a la nueva realidad sino te gusta cámbialo

               El aprendizaje y la asimilación de lo aprendido, requieren tiempo, aquí no sirven las modas sociales, cada cosa debe tener su tiempo y cada uno necesitamos de uno diferente. Ser positivo y motivar es bueno, el problema surge cuando ese positivismo es una imposición que obvia el derecho a sentirse preocupado, triste o desganado, coartando la libertad a “sentir”, y, ésta es la mayor de las limitaciones que nos podemos poner.

¿Te sientes bien con el manejo que estás haciendo de tus velas?

«Si no te gusta, Cámbialo»

Si deseas información o acompañamiento para adaptarse a esta nueva realidad, contacta con nosotras en cambialo@cambialopsicologos.com o en los teléfonos: 659934865 ó 663437750.